La educación del siglo XXI se encuentra en el cambio del
paradigma del docente con rol de experto que tiene todas las respuestas y del
estudiante pasivo y receptivo, a un espacio donde el docente es un facilitador
que guía al estudiante en la construcción de su propio conocimiento. En este nuevo papel, el docente debe procurar una
metodología que brinde al estudiante los estímulos necesarios para que
participe de manera activa en su propio proceso de formación, impulsando la
construcción de conocimiento a través del co-aprendizaje.
Es así como en el quehacer docente actual, se promueve una
pedagogía donde el docente actúa en calidad de mediador al combinar la
Lección Magistral en sus Clases Teóricas con cuestionamientos que invitan al
estudiante al análisis, la crítica, la proposición y la construcción de saberes
con la práctica del ABP (Aprendizaje Basado en Preguntas y/o Problemas), la Resolución
de ejercicios y problemas y Estudios de Casos, complementado con el uso de
ayudas audiovisuales que permiten apreciar las aplicaciones de los conceptos y
ayuda a mantener al estudiante interesado en el tema, mediante el desarrollo de
cuestionamientos que le permiten aproximarse a una solución.
Dentro del aprendizaje activo,
también es importante que el estudiante conozca con suficiente anticipación el material,
para que lo pueda estudiar y preparar con tiempo a fin de que cuente con los
elementos suficientes participar en las clases.
El Estudio y Trabajo Autónomo, favorece la introducción del estudiante
en la disciplina más fácilmente y ayuda mucho a su formación, porque le brinda
los elementos para poder discutir con sus compañeros y con el profesor el
material proporcionado, permitiendo la construcción del conocimiento.
El Aprendizaje Orientado a Proyectos,
bien sea como Trabajo en Grupo o Individual, también es un excelente método con
el cual los estudiantes aplican y demuestran las habilidades y los conocimientos
adquiridos en la identificación, análisis y solución de un problema pertinente
a su disciplina y/o interdisciplinar, propiciando la circulación del
conocimiento y la formación de profesionales con las capacidades y competencias
para afrontar las problemáticas de su entorno. Esta estrategia también es muy apropiada como
técnica evaluativa integrada con la elaboración y presentación de un informe
escrito y/o de forma oral, para reforzar sus competencias de síntesis y exposición
de ideas.
A su vez, toda esta metodología sirve
de preámbulo para la formación del estudiante en el proceso de investigación
formativa. Uno de los principales
objetivos de la investigación, es la mejora que logra la educación con la
justificación de las pruebas y resultados obtenidos, que contribuyen a
proyectar una argumentación críticamente analizada sobre lo que se imparte. La investigación tiene un lugar relevante en
los diferentes programas académicos, le permite al estudiante desarrollar
competencias que le posibilitan indagar, argumentar y construir hipótesis y
tesis que contribuyan a la solución de problemas con la aplicación de los
conocimientos adquiridos. Es de suma
importancia que el docente enseñe a investigar y aleje el tabú que existe en el
estudiante sobre esta actividad, y la acerquen e interioricen como parte de su
proceso de desarrollo de conocimiento.
Como parte de la introducción a
la investigación, resulta muy útil abordar el aprendizaje de lectura, análisis y
comprensión de artículos científicos con el método de Estudio de Casos, de
forma grupal o individual. Esto adquiere
mayor relevancia al considerar que el futuro profesional debe estar en
capacidad de consultar bases de datos de información científica para
actualizarse en las nuevas herramientas y soluciones que resultan, de modo que
pueda aplicarlos a situaciones identificadas en su entorno y así, generar nuevo
conocimiento.
De esta manera se observa que la
labor actual del docente corresponde al desafío de lograr que la enseñanza gire
en torno al conocimiento y a que el estudiante aprenda-haciendo.