martes, 11 de junio de 2013

EDUACION SUPERIOR Y PARA LO SUPERIOR: Integración de la investigación, la docencia y el ser maestro

Uno de los conceptos que más característicos del epílogo El Maestro, del autor Alfonso Borrero (2006), es que “ser maestro” es enseñar a pensar, no imponer el pensamiento del maestro en el estudiante, todo esto sobre la base de una relación de igualdad.   Cuando observamos el que hacer docente de hoy en día, encontramos que entre los retos más grandes que tiene este campo, es el lograr la participación activa del estudiante en su proceso de aprendizaje, es decir, llegar a desarrollar el co-aprendizaje, rompiendo el paradigma de la clase magistral donde el personaje protagónico es el profesor que brinda todo el conocimiento, mientras el estudiante jugaba un papel meramente receptivo de esos saberes.
 
Hoy en día el docente debe jugar un rol de co-protagonista, con una metodología que brinde al estudiante los estímulos necesarios para que participe de manera equitativa en su propio proceso de formación.  El docente debe procurar que el aula de clase sea un espacio de aprendizaje y no de rutina, reflexionando sobre sus actividades y empleando herramientas como la investigación, para generar procesos de innovación y aprendizaje.
La investigación le permite al docente tener los elementos para justificar de manera razonada la labor educativa, a través de las pruebas que ha realizado con sus logros obtenidos y reflexiones generadas, las cuales ayudan a la argumentación sobre lo que hacemos e impartimos.  Sin embargo, el rol de investigador empieza a evidenciar una brecha que se está ampliando con respecto al rol de la docencia, debido a dificultades como las que menciona Álvarez Gallego (1996), siendo la más sobresaliente la falta de recursos para financiar la labor investigativa.  Otro dilema que tienen nuestras instituciones de educación superior, es por ejemplo, el conflicto para equilibrar adecuadamente las horas de investigación y las horas de cátedra de los docentes, lo cual repercute en la producción efectiva de investigación.  Elementos como éstos, son los que afectan la generación de nuevo conocimiento, que es una de las demandas del mundo contemporáneo, al igual que la capacidad para comprender, manejar y aplicar estos conocimientos, de forma efectiva para lograr transformaciones.  No es suficiente con adquirir los conocimientos, el desafío de hoy en día consiste en saber usar esos conocimientos.
Y es aquí donde regresamos de nuevo al rol que debe tener el docente, el de enseñar a pensar a sus alumnos, para que ellos a futuro sean capaces de buscar y aplicar los conocimientos adecuados para la solución de problemas.   Como lo explica Borrero (2006), el maestro no lo enseña todo, él deja y siembra asomos de su ciencia para incitar y propiciar en el alumno a convertirse en su propio maestro, manteniendo abiertas las puertas del diálogo, la compresión y la amistad.  
En nuestro contexto contemporáneo, se necesita contar con docentes que estén comprometidos con los procesos de cambio y listos para aceptar y saber manejar estas variables para responder a estas nuevas necesidades en la educación superior.
 
Webgrafía:
  • ALVAREZ, Alejandro. "Pensar la Universidad desde la Investigación". Seminario cultura universitaria e investigación. (1996).
  • BORRERO, Alfonso. "Educacion y política. La educación en lo superior y para lo superior". Simposio permanente sobre la Universidad. (2006).

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